23 junio, 2019

Recuerdos de Granada, Muñoz Degrain

Recuerdos de Granada. Antonio Muñoz Degrain. 1881, Óleo sobre lienzo, 97x144,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.

Antonio Muñoz Degrain. 1881, Óleo sobre lienzo, 97x144,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.

La obra fue pintada en la etapa de madurez del artista, periodo en el que Antonio Muñoz Degrain (Valencia, 1840 — Málaga, 1924) mostró especial interés por la temática paisajística, basadas fundamentalmente, en recreaciones urbanas de Granada y Venecia. Dos ciudades a cuyos encantos caería rendido.

Como la mayor parte de artistas coetáneos, de 1862 a 1915, participó en numerosas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, cosechando grandes éxitos que marcarían su trayectoria artística. De hecho, Chubasco en Granada — nombre por el que tradicionalmente se conoce esta obra — sería expuesta en la de 1881.

En 2004 realicé mi versión de esta obra, en la que sustituí la técnica al óleo sobre lienzo de Degrain, por pintura acrílica sobre madera con textura de piedra pómez. Sin duda todo un reto, debido a la inmediatez que este tipo de procedimiento pictórico requiere en la ejecución de la obra.


Recuerdos de Granada, como su título indica, nos muestra una visión idealizada y romántica de la ciudad, de su pasado nazarí, de la Alhambra y sus aledaños. Su técnica, muy cuidadosa en la descripción de los elementos compositivos, está lejos de una representación literal, el maestro valenciano se deja llevar por su imaginación para pintar el paseo de los tristes, que junto al río Darro, sube hacia el barrio del Albaicín. Un paisaje urbano desierto, bajo una tromba de agua y nubes tormentosas, que desprende una profunda melancolía, una atmósfera emocional.

Es sin duda, uno de sus paisajes granadinos más famosos del artista, de fecunda producción, además de ser una de las piezas más emblemáticas del su género, en la colección del Museo del Prado que abarca el siglo XIX.