07 julio, 2019

Cabeza de mujer, Da Vinci


Cabeza de mujer. Leonardo da Vinci. 1470-1476, pluma, tinta y pigmento blanco sobre papel, 28,2x19,9 cm. Florencia, Gabinete de Diseños e Impresos de los Uffizi. Galería Uffizi.

Leonardo da Vinci. 1470-1476, pluma, tinta y pigmento blanco sobre papel, 28,2x19,9 cm. Florencia, Gabinete de Diseños e Impresos de los Uffizi. Galería Uffizi.

Tanto su atribución a Leonardo, como la fecha de ejecución del dibujo conservado en la Galería florentina, son controvertidas.

El rostro femenino muestra detalles anatómicos típicos de la escuela del pintor, escultor y orfebre italiano Andrea del Verrocchio (1435/1436–1488), como por ejemplo, sus ojos almendrados de párpados abultados, o el minucioso tratamiento del cabello.

El nexo de unión entre ambos artistas tendría lugar en el año 1469, cuando Leonardo entra a formar parte de dicho taller, para comenzar su etapa de formación en Florencia. Desde 1434, la ciudad viviría un prodigioso crecimiento económico y cultural propiciado en gran medida, por el mandato de la familia Médicis.

La Anunciación, Verrocchio. Museo del Louvre. París.

El estudio de cabeza de mujer, guarda estrecha relación con la Virgen María de la Anunciación que se encuentra en el Museo del Louvre de París. Originariamente esta pintura fue concebida para formar parte de la decoración del altar de la Madonna di Piazza, en la catedral de Pistoia. El encargo fue realizado a Verrocchio, quien lo ejecutaría con la ayuda del artista Leonardo di Credi entre los años 1475 y 1485. Puede ser que el joven Leonardo participase también en su hechura, por la similitud de la composición con otra de sus obras homónimas, aunque no existe ningún documento que lo acredite. De hecho, resulta evidente la falta de dominio en la perspectiva en la que se desarrolla la escena, o la falta de plasticidad de sus protagonistas.

En 2006 realizaría una versión de este dibujo, desde que vi por primera vez este 'estudio de cabeza de mujer' pensé que tendría que realizarlo, cuando tuviera más conocimientos artísticos y con una técnica distinta a la del original.

23 junio, 2019

Recuerdos de Granada, Muñoz Degrain


Recuerdos de Granada. Antonio Muñoz Degrain. 1881, Óleo sobre lienzo, 97x144,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.

Antonio Muñoz Degrain. 1881, Óleo sobre lienzo, 97x144,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.

La obra fue pintada en la etapa de madurez del artista, periodo en el que Antonio Muñoz Degrain (Valencia, 1840 — Málaga, 1924) mostró especial interés por la temática paisajística, basadas fundamentalmente, en recreaciones urbanas de Granada y Venecia. Dos ciudades a cuyos encantos caería rendido.

Como la mayor parte de artistas coetáneos, de 1862 a 1915, participó en numerosas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, cosechando grandes éxitos que marcarían su trayectoria artística. De hecho, Chubasco en Granada — nombre por el que tradicionalmente se conoce esta obra — sería expuesta en la de 1881.

En 2004 realicé mi versión de esta obra, en la que sustituí la técnica al óleo sobre lienzo de Degrain, por pintura acrílica sobre madera con textura de piedra pómez. Sin duda todo un reto, debido a la inmediatez que este tipo de procedimiento pictórico requiere en la ejecución de la obra.


Recuerdos de Granada, como su título indica, nos muestra una visión idealizada y romántica de la ciudad, de su pasado nazarí, de la Alhambra y sus aledaños. Su técnica, muy cuidadosa en la descripción de los elementos compositivos, está lejos de una representación literal, el maestro valenciano se deja llevar por su imaginación para pintar el paseo de los tristes, que junto al río Darro, sube hacia el barrio del Albaicín. Un paisaje urbano desierto, bajo una tromba de agua y nubes tormentosas, que desprende una profunda melancolía, una atmósfera emocional.

Es sin duda, uno de sus paisajes granadinos más famosos del artista, de fecunda producción, además de ser una de las piezas más emblemáticas del su género, en la colección del Museo del Prado que abarca el siglo XIX.

06 mayo, 2019

Retrato de Inger, Munch


Retrato de Inger. Edvard Munch. 1884, Óleo sobre lienzo, 97x67 cm. Oslo, Galería Nacional.

Edvard Munch. 1884, Óleo sobre lienzo, 97x67 cm. Oslo, Galería Nacional.

El retrato de Inger, la menor de sus hermanas, pertenece a la producción artística del periodo de formación del artista. Años antes, Munch abandonaría los estudios de ingeniería para matricularse en la Escuela Real de Dibujo, donde pronto destacaría entre sus compañeros. En el retrato de la joven podemos ver una clara influencia de sus maestros, supervisores de sus primeras obras de corte naturalista, el pintor Christian Krohg — uno de los artistas noruegos más importante — y la paisajista Frits Tahulow.

La sobriedad de la figura es acentuada por la pose, de tres cuartos y mirada lateral absorta. El elegante traje negro a penas se distingue del oscuro telón de fondo, ejerciendo un fuerte contraste con las vibrantes pinceladas de los tonos rosados del rostro y las manos, que delimitan los puntos de luz principales y pasan a ser los protagonistas ante el espectador.

Un retrato a medio camino entre lo literal y lo emotivo.

06 abril, 2019

Máscara del miedo, Klee


Máscara del miedo. Paul Klee. 1932, Óleo sobre yuta, 100.4x57.1 cm. Nueva York, Museo de Arte Moderno.

Paul Klee. 1932, Óleo sobre yuta, 100.4x57.1 cm. Nueva York, Museo de Arte Moderno.

El alargado óvalo que define el contorno de esta Máscara del Miedo domina casi en su totalidad la superficie del lienzo, donde parece difuminarse debido al poco contraste de color entre los diferentes planos compositivos. Junto a otras pinturas de Klee, como El Colegial o Tachado de la lista — ambas de 1933 y estilo heterogéneo — su Máscara del Miedo es la primera que pone de manifiesto su angustia y el rechazo ante la amenaza de la II Guerra Mundial y la instauración del régimen nazi en la Alemania del momento.

La figura humana, como centro iconográfico de la obra, ya no es tratada desde un punto de vista imaginario e irónico, como venía desarrollando de forma itinerante desde mediados de los años veinte, sino desde la desolación ante el inminente conflicto bélico que asolaría Europa.

Una máscara monstruosa y enigmática de cuatro patas, que se ahoga en un fondo de pálido color verde agua. Su expresión, tan típica en sus obras posteriores, deja entrever lejanas trazas que aún emanan ironía y desdramatización, tras las que quizás se esconda una realidad tenebrosa e inestable que el artista conoce.

28 marzo, 2019

Héctor y Andrómaca, De Chirico


Héctor y Andrómaca. Giorgio de Chirico. 1917, Óleo sobre lienzo, 90x60 cm. Milán, Colección Mattioli.

Giorgio de Chirico. 1917, Óleo sobre lienzo, 90x60 cm. Milán, Colección Mattioli.

Tal y como relata Homero en el VI Canto de La Ilíada, el héroe griego Héctor se despide de su esposa Andrómaca en las Puertas Esceas. En el lienzo, ocupando la mayor parte de su superficie, Chirico representa la pareja como dos imponentes maniquíes. Este tipo de forma anatómica comenzaría a desarrollarla en Ferrara durante 1917, tras conseguir la licencia para abandonar el Hospital militar Villa del Seminario tras varios meses de estancia.

Al igual que en los Trovadores, los maniquíes — de una elegancia manierista — tienen una expresión melancólica muy humana, entre reglas de maderas y telas encoladas. Una luz focal rojiza ilumina la escena, creando una atmósfera intimista e irreal. Simbólicamente la desesperada despedida de Andrómaca, antes de que Héctor fuese a la Guerra de Troya donde perecería a manos de Aquiles, guardaba estrecha relación con el periodo bélico que Europa sufría en esos momentos, y concretamente con la derrota de Italia en la Batalla de Caporetto.

Con Héctor y Andrómaca cerraría el círculo de la serie de grandes maniquíes, por la cual, el artista sería ampliamente conocido. Junto a El Dúo o El Vidente, suscitarían en la pintura europea de vanguardia un recurso de inspiración muy reiterado en la producción de otros artistas, entre los que podemos nombrar a Dalí como el más destacado.

25 febrero, 2019

Casa junto a la vía del tren, Hopper


Casa junto a la vía del tren. Edward Hopper. 1925, Óleo sobre lienzo, 61x73,7 cm. Nueva York, Museo de Arte Moderno.

Edward Hopper. 1925, Óleo sobre lienzo, 61x73,7 cm. Nueva York, Museo de Arte Moderno.

Expuesta por primera vez en 1926 por la Galería Anderson de Nueva York, gracias a la donación de su propietario Stephen Clark, fue la primera pintura al óleo que entraría a formar parte de la colección del Museo de Arte Moderno de la ciudad en enero de 1930.

Junto a Noctámbulos, su ‘casa junto a la vía del tren’ es una de las obras las más famosas y célebres de toda su trayectoria. Tanto fue así que el cineasta Alfred Hitchcock se inspiraría en ella para diseñar el escenario de su famoso thriller Psicosis de 1960, donde vivía junto a su madre el asesino Norman Bates.

La casa aislada permanece inmutable junto a las vías del tren. Solemne, solitaria y misteriosa, las nítidas luces y sombras que la dibujan crean un cierto suspense al no dejar a la vista ninguna puerta o ventana a través de la cual se pueda acceder. El espectador no sabe si está habitada o no, quizás sus propietarios tuvieron que venderla debido a la expansión de las líneas de ferrocarril.

16 febrero, 2019

La Acuarela


Jarrón Eucalipto (detalle), acuarela. Inma Peña Artista Plástica, 2017.

Jarrón Eucalipto (detalle), obra que realicé en acuarela sobre papel en 2017.

Etimológicamente, la palabra Acuarela procede del italiano ‘acquerello’, y hace referencia a la técnica pictórica que usa colores diluidos en agua sobre una lámina de papel.

Se cree que su origen se remonta a la China del siglo II a.C. cuando Cai Lun, segundo consejero del emperador He — Dinastía Han Oriental — inventa el papel. En España la fabricación de este material comienza a desarrollarse durante el periodo árabe en el siglo XII, llegando a extenderse a otros países colindantes en las siguientes décadas.

A diferencia del arte oriental donde la acuarela ha sido una técnica predominante, en Europa es el pintor renacentista italiano Rafael Sanzio (1483–1520) uno de los primeros artistas en usarla para abocetar sus composiciones en grandes cartulinas. Otro maestro incorporaría esta técnica a su producción artística seria el alemán Alberto Durero (1471–1528), influyendo en gran medida a la fundación de la primera escuela acuarelística europea con Hans Bol (1534–1593) a la cabeza.

Entre otros artistas que desarrollaron sus posibilidades podemos destacar a Van Dyck, John Constable, Paul Sandby o Joseph Mallord William Turner. En el caso de España Francisco Bonnín Guerín, Alberto Manrique, José Comas Quesada o Julio Quesada Guilabert, emplearon la acuarela como arte final de sus obras.

Composición, técnica y soporte



La Acuarela es una técnica pictórica que usa colores transparentes, finos pigmentos o tintas aglutinadas con Goma Arábiga, cuyo diluyente es el agua, y que se comercializa en pastillas o tubos.

Es difícil de controlar porque los blancos son los que se transparentan del soporte por debajo de las capas de color, que se superponen unas a otras para lograr la intensidad y mezcla de matices necesarios. Gracias a la adición de agua la pincelada será más o menos opaca.

El soporte de la Acuarela más estandarizado es el papel, del que existen gran variedad de grosores, texturas y colores, por lo que su elección va a depender directamente del estilo del artista. A pesar de que los papeles de mayor gramaje o grosor van a ondulase menos que los finos al aplicar el agua, esta técnica requiere que se tensen las láminas mojándolas previamente sobre una tabla, añadiendo cintas encoladas en su contorno para evitar que se deformen.

En Europa dos de los fabricantes de papel más antiguos son la casa Fabriano en Italia, fundada en 1276 y la francesa Arches, en 1492. Ambos producen papeles de alta calidad y rendimiento.

30 enero, 2019

Casas junto al mar, Degas


Casa junto al mar. Edgar Degas. 1869, Pastel, 31,4x46,5 cm. París, Museo del Louvre.

Edgar Degas. 1869, Pastel, 31,4x46,5 cm. París, Museo del Louvre.

Este dibujo a pastel fue realizado por Degas en el verano de 1869, durante su estancia en Étretat y Villers-sur-Mer. Junto a otros paisajes de la misma fecha, el conjunto supone una rareza en la trayectoria del artista. Según los expertos, esta serie — entre la que se encuentra sus ‘casas junto al mar’ — fue fruto de la imaginación del artista, ya que sería ejecutada en su taller y no directamente del natural.

El escritor Paul Valéry narra una anécdota sucedida en el momento en el que Degas conoce a uno de los artistas que más admiraba Jean Auguste Dominique Ingres, quien tras saber que el joven quería dedicarse al arte, le aconsejó que estudiara los elementos de la naturaleza y a los grandes maestros de la historia, hasta aprender a dibujar de memoria.

Aunque no sabemos con certeza si sucedió este encuentro, es innegable la gran capacidad con la que contaba Degas para hacer brotar imágenes de su cabeza y plasmarlas de una forma tan realista en sus dibujos.

07 enero, 2019

Autorretrato, Monet


Autorretrato. Claude Monet. 1917, Óleo sobre lienzo, 70x55 cm. París, Museo d’Orsay.

Claude Monet. 1917, Óleo sobre lienzo, 70x55 cm. París, Museo d’Orsay.

Setenta y siete años tenía Monet cuando realizó este autorretrato, que sin presentar demasiada atención a los rasgos faciales, parece más un boceto que una obra finalizada. Junto a Paul Cézanne, Monet fue unos de los artistas de la corriente impresionista más reservados en cuanto a personalidad por lo que a diferencia del resto, raramente se retrató a sí mismo o por sus compañeros.

Al igual que en su colección de nenúfares — con los que esta obra comparte espacio y tiempo — la técnica usada para plasmar el rostro es rápida, veloz. Así mismo, las medianas dimensiones del soporte y una la composición centrada sobre fondo claro, hacen que el uso de los colores (violetas, rosados, anaranjados, verdes, amarillos…) le aporten una gran fuerza expresiva y profunda emotividad.