02 noviembre, 2018

La Despeinada, Da Vinci


La despeinada. Leonardo Da Vinci. Hacia 1508, Tierra oscura, ámbar verdoso y albayalde sobre tabla, 24,7x21 cm. Parma, Galería Nacional, Palacio Pilota.

Leonardo Da Vinci. Hacia 1508, Tierra oscura, ámbar verdoso y albayalde sobre tabla, 24,7x21 cm. Parma, Galería Nacional, Palacio Pilota.

En 1939 se publicaría un estudio sobre esta pintura en el que se certifica su autenticidad como obra de Leonardo. La impronta inconclusa de la pieza, que contrasta con el minucioso acabado de determinadas áreas, ha dado lugar a muchas dudas respecto a su cronología dentro de la producción vinciana, ya que no está claro corresponde a la etapa de juventud o madurez del artista.

En este sentido bien podría relacionarse en cuanto a estilo y técnica con los bocetos de San Jerónimo o la Adoración de los Reyes, dos de sus obras tempranas o estar más en la línea clásica que desarrolla Leonardo durante sus viajes a Roma durante los primeros años del XVI y en los que vuelve a representar formas más volumétricas.

La ambigüedad y realismo que emana el retrato femenino, así como la posición de la cabeza recuerdan los bocetos sobre peinados que realiza para su obra Leda y el Cisne, y en particular con el dibujo de una cabeza femenina con complicado peinado conservado en la Librería Real del Castillo de Windsor.

Mi primer dibujo a pastel fue una versión de este retrato. La falta de experiencia haría que limitase los colores empleados a cuatro tonalidades cálidas, excluyendo el blanco y el negro. Gracias a un papel tierra — más oscuro que el fondo del original — pude acentuar el carácter intimista del rostro.


La obra fue descrita en 1627 como bien material en el inventario de Federico Gonzaga como “un cuadro en el que está pintada la cabeza de una mujer despeinada, abocetada […] obra de Leonardo Da Vinci” y cedida a la Academia de Bellas Artes de Parma en 1826 por los herederos del artista parmese Gaetano Callani.