13 diciembre, 2018

Retrato de Esmeralda Brandini, Botticcelli


Retrato de Esmeralda Brandini. Sandro Botticelli. Hacia 1475, Temple sobre tabla, 65,7x41 cm. Londres, Victoria and Albert Museum.

Retrato de Esmeralda Brandini. Sandro Botticelli. Hacia 1475, Temple sobre tabla, 65,7x41 cm. Londres, Victoria and Albert Museum.

Gracias a la inscripción situada en el antepecho sabemos que la mujer retratada es Esmeralda Donati, esposa de Viviano Brandini y abuela del escultor y pintor manierista Baccio Bandinelli, del que se sabe que no adoptó ese nombre hasta 1530 lo cual, ha llevado a ser considerada como apócrifa.

La luz dorada que envuelve la escena renueva la estética del retrato florentino, más humanizado, natural y de gran magnetismo sobre el observador.

Entre otros propietarios, la obra estuvo en manos del poeta y pintor inglés Dante Gabriel Rossetti — precursor de la Hermandad Prerrafaelita — al que se deben algunos de los retoques realizados en la obra y que pone de manifiesto la gran popularidad de la obra de Botticelli en la segunda mitad del siglo XIX.

A pesar de que la autoría del retrato no cuenta con unanimidad, las comparaciones tipológicas y estilísticas con otras obras del maestro florentino, nos recuerdan a las figuras femeninas del Retablo de San Ambrosio de la Galería Uffizi o la Virgen de la Eucaristía, situándola como producción del artista en torno a la primera década de 1470.

02 noviembre, 2018

La Despeinada, Da Vinci


La despeinada. Leonardo Da Vinci. Hacia 1508, Tierra oscura, ámbar verdoso y albayalde sobre tabla, 24,7x21 cm. Parma, Galería Nacional, Palacio Pilota.

Leonardo Da Vinci. Hacia 1508, Tierra oscura, ámbar verdoso y albayalde sobre tabla, 24,7x21 cm. Parma, Galería Nacional, Palacio Pilota.

En 1939 se publicaría un estudio sobre esta pintura en el que se certifica su autenticidad como obra de Leonardo. La impronta inconclusa de la pieza, que contrasta con el minucioso acabado de determinadas áreas, ha dado lugar a muchas dudas respecto a su cronología dentro de la producción vinciana, ya que no está claro corresponde a la etapa de juventud o madurez del artista.

En este sentido bien podría relacionarse en cuanto a estilo y técnica con los bocetos de San Jerónimo o la Adoración de los Reyes, dos de sus obras tempranas o estar más en la línea clásica que desarrolla Leonardo durante sus viajes a Roma durante los primeros años del XVI y en los que vuelve a representar formas más volumétricas.

La ambigüedad y realismo que emana el retrato femenino, así como la posición de la cabeza recuerdan los bocetos sobre peinados que realiza para su obra Leda y el Cisne, y en particular con el dibujo de una cabeza femenina con complicado peinado conservado en la Librería Real del Castillo de Windsor.

Mi primer dibujo a pastel fue una versión de este retrato. La falta de experiencia haría que limitase los colores empleados a cuatro tonalidades cálidas, excluyendo el blanco y el negro. Gracias a un papel tierra — más oscuro que el fondo del original — pude acentuar el carácter intimista del rostro.


La obra fue descrita en 1627 como bien material en el inventario de Federico Gonzaga como “un cuadro en el que está pintada la cabeza de una mujer despeinada, abocetada […] obra de Leonardo Da Vinci” y cedida a la Academia de Bellas Artes de Parma en 1826 por los herederos del artista parmese Gaetano Callani.

26 octubre, 2018

Cocker Spaniel, Warhol


Cocker Spaniel. Andy Warhol. 1976, Barniz de polímeros sintéticos y tinta serigráfica sobre lienzo. Nueva York, Fundación Andy Warhol.

Andy Warhol. 1976, Barniz de polímeros sintéticos y tinta serigráfica sobre lienzo, 127x101,6 cm. Nueva York, Fundación Andy Warhol.

Materialista y sincero, Warhol habla de su mascota en “Mi Filosofía de A a B y de B a A”. Cito textualmente:

“Sólo en dos casos hago una excepción en lo que respecta a mi filosofía de uso de los desechos: 1) mi perro; 2) la comida. Sé que tendría que haber ido a la perrera a buscar un perro, pero lo compré. Me enamoré a primera vista y lo compré: en este caso las emociones me han hecho abandonar mi estilo habitual”.
Tanto las dimensiones de la obra como las áreas que delimitan el color, confieren al retrato una gran rotundidad. El animal, enmarcado dentro de una forma piramidal semitransparente, se muestra monumental y a su vez afable, dualidad irónica muy característica en la producción del artista.

Su Cocker Spaniel cobraría de gran popularidad, de ahí que realizase múltiple encargos de retratos caninos para aparecer en las paredes de las galerías acompañando a los de sus dueños. Recordemos que hasta esta fecha, tan sólo usaría el motivo animal en Dog Paintings de 1948, y en el libro dedicado a sus 25 gatos, que editaría en colaboración con Charles Lisamby en 1954, por lo que el retrato de su perro puede ser considerado como el primer retrato animal oficial de su producción artística.

15 octubre, 2018

La Calumnia, Botticelli


La Calumnia. Sandro Botticelli. 1495, Florencia, Galería Uffizi.

Sandro Botticelli. 1495, Temple sobre tabla, 62x91 cm. Florencia, Galería Uffizi.

La luz dorada ilumina el salón del palacio, dónde la impermutabilidad de las estatuas y bajorrelieves de dioses y héroes clásicos que decora la arquitectura, contrasta con el dinamismo de la composición que recrea la escena.

Una escena que Botticelli pinta en pequeñas dimensiones para la casa Segni — una importante familia florentina — y basa en la descripción que realizan Luciano y Leon Battista Alberti sobre una obra perdida del maestro Apeles, uno de los pintores más importantes de la antigüedad clásica, cuya producción tuvo lugar durante el siglo IV a.C.

La Calumnia es una alegoría sobre las falsas acusaciones y tiene una lectura de derecha a izquierda. De esta forma podemos ver primero al Rey Midas, acompañado de dos figuras femeninas — la Sospecha y la Ignorancia — que susurran a sus orejas de asno. Ante él, el Rencor vestido de harapos trae de la mano a la Calumnia, indiferente a todo lo que sucede. La Envidia y el Fraude adornan sus cabellos mientras arrastra a la víctima, un hombre desnudo que pide auxilio. Por último, a la izquierda del grupo central aparecen una vieja envuelta en un manto que mira a una joven desnuda que levanta el brazo, simbolizando la Penitencia y la Verdad respectivamente.

07 octubre, 2018

Fuego de la tarde, Klee


Fuego de la tarde. Paul Klee. 1929, Nueva York, Museo de Arte Moderno.

Paul Klee. 1929, Óleo sobre cartulina, 33.8x33.4 cm. Nueva York, Museo de Arte Moderno.

A diferencia de sus obras posteriores, en ‘Fuego de la tarde’ Klee alude desde formas abstractas a una experiencia visual fácilmente reconocible. De hecho el título no va a dar pie a la ambigüedad sobre el tema retratado.

El uso del color en esta obra va a servir también para distinguir el sol llameante al centro de la composición, representado por el cuadrado rojo. A su alrededor quedan en un segundo plano los verdes y violetas que, cuanto más al borde se encuentran, más oscuros y lejanos parecen.

La rígida estructura está compuesta por líneas verticales y horizontales — levemente hinchadas y desinfladas — que se reparten todo el espacio pictórico alternando manchas de color adyacentes. El ritmo lo define dicho encuentro, los cambios de color y la tensión casi elástica entre las bandas equilibradas, en base a la concentración y expansión de las mismas.

01 octubre, 2018

Autorretrato, Velázquez


Autorretrato. Diego Velázquez. 1630, Óleo sobre lienzo, 67x50 cm. Roma, Museo Capitolino.

Diego Velázquez. 1630, Óleo sobre lienzo, 67x50 cm. Roma, Museo Capitolino.

La autoría de este retrato capitolino ha estado siempre en tela de juicio a falta de un documento en el que se nombre como obra del maestro sevillano. Los expertos dividen opiniones entre Diego Velázquez y Gian Lorenzo Bernini.

Concretamente, su atribución a la producción de Velázquez sale a la palestra tras ser expuesto en la muestra de arte internacional de 1990, que lo llevaría a Madrid y Nueva York. En el catálogo editado, esta obra era comparada con el autorretrato del artista que se conserva en Valencia. Y ese mismo año, el experto Maurizio Marini lo propone como obra de su producción, al identificarlo con un autorretrato que se menciona entre los bienes del artista de un inventario de 1660, posterior a su muerte.

Según sus estudios sobre el maestro, Velázquez en su segundo viaje a Roma — fechado entre los años 1649 y 1650 — fue elegido miembro de la prestigiosa congregación de los Virtuosos del Panteón. Así mismo, en 1650 sería nombrado “festarolo” del día de San José, patrón de la sociedad, participando en una exposición que se realizaba con motivo de la festividad del santo a las puertas del Panteón Romano, con su afamado retrato de Juan de Pareja.

En éste nombramiento se basa Marini para atribuir el retrato masculino al pincel de Velázquez, ya que identifica en él su autorretrato, ataviado con la indumentaria típica de la orden de los Virtuosos; capa negra y cuello blanco.

18 septiembre, 2018

En el Molino Rojo, Toulouse-Lautrec


En el Molino Rojo, Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec. Hacia 1892, Óleo sobre lienzo, 123x141 cm. Cichago, The Art Institute.

Henri de Toulouse-Lautrec fue el pintor de las luces artificiales de las noches de Montmartre. Su fascinación por este tipo de ambientación en interiores va llevarle al estudio pictórico de una luz lúgubre que ofrece al espectador, la cara más triste y sepulcral de sus personajes.

Tras diferentes estudios se ha llegado a la identificación de los personajes que aparecen en la escena de esta obra. A la derecha podemos ver en primer plano y con aspecto de señora maléfica a la bailarina May Milton; en la mesa del centro aparecen sentados desde la derecha el pintor Maurice Guibert, el fotógrafo Paul Sescau, una mujer pelirroja de espaldas no identificada, la balarina española Macarona y el crítico Edouard Dujardin. Al fondo de la sala aparece retratado el propio autor ataviado con un bombín junto a Goulue, la mujer que se atusa el pelo y su primo Gabriel Tapié de Céleyran.

El Molino Rojo fue durante décadas epicentro de diversión de la vanguardia parisina, uno de los locales más frecuentado por artistas, literatos, marchantes… A pesar de ello la escena que retrata Toulouse-Lautrec desprende todo lo contrario, el aburrimiento y apatía de personas que no se dirigen la mirada, que no hablan entre ellas.

12 septiembre, 2018

Retrato masculino, Van Eyck


Retrato masculino, Van Eyck

Jan Van Eyck. Hacia 1429, Óleo sobre tabla, 19,1x13,2 cm. Bucarest, Museo Nacional de Arte de Rumanía.

Puede que sea el retrato masculino más antiguo conservado del maestro flamenco. El hecho de no tener firma, ha suscitado múltiples interpretaciones sobre su autoría a lo largo de la historia. Como curiosidad el cuadro tiene pintadas las siglas AD en la parte superior derecha, asociadas a la firma del artista alemán Alberto Durero y supuestamente pintadas en 1497. Un falso añadido en época no precisada por una mano anónima.

Los últimos estudios sobre la obra determinaron que era original de Jan Van Eyck, gracias a la técnica que había sido empleada en el dibujo subyacente y que era común a su producción artística. Tanto el encargo como la ejecución se han enmarcado en torno al año 1430.

Desde un punto de vista formal, el retrato cumple con el canon de los retratos seculares flamencos, en los que Van Eyck fue el máximo exponente. El hombre se muestra en un encuadre de tres cuartos, de medio busto y delante de un fondo oscuro. El ligero sobredimensionamiento de la cabeza es acentuado por la rotunda luz focal que cae desde la izquierda, gracias a la cual podemos apreciar minuciosos detalles anatómicos realizados con precisión miniaturista. La posición de las manos intenta romper el espacio bidimensional, añadiendo a la composición ese efectismo tan característico del artista.

La riqueza del ropaje nos habla de una persona adinerada en su época, las tonalidades oscuras del gabán de piel y la camisa contrastan con el capirón de azul lapislázuli intenso, con dos de sus alas caídas sobre los hombros.

El anillo que muestra al espectador ha dado lugar a múltiples interpretaciones, no se sabe si se encuentra relacionado con su profesión de joyero u orfebre, o es una conmemoración de esponsales, siendo un retrato de petición de mano, lo cual justificaría las pequeñas dimensiones del soporte para ser transportado.

En este último caso, el retrato sería una auténtica novedad para su época, dónde el detallado rostro contrasta con las idealizadas facciones de este tipo de representaciones, propias de una época donde en raras ocasiones la futura pareja se conocía.

05 septiembre, 2018

Mañana en Carolina del Sur, Hopper


Mañana en Carolina del Sur, Hopper

Edward Hopper. 1955, Óleo sobre lienzo, 77,6x102,2 cm. Nueva York, Whitney Museum os American Art.

‘Mañana en Carolina del Sur’ es la única pintura al óleo que realizaría Edward Hopper en 1955, tras la incipiente disminución de su producción pictórica a partir de los años 50. Según palabras del propio artista, la escena es fruto del recuerdo de una mujer que salió a la puerta de su casa para verlo pintar.

La mujer de tez mulata se detiene en la puerta de una casa de madera, ubicada cerca de una playa desdibujada en el horizonte de la escena. Su elegante vestido de color rojo a juego con el sombrero de ala ancha y zapatos de tacón alto, así como su postura de brazos cruzados, le aportan fuerza y rotundidad, consiguiendo un fuerte contraste entre su figura redondeada con la cuadrícula de líneas verticales y horizontales, que definen la casa y el paisaje respectivamente.

En la composición Hopper diferencia claramente la naturaleza de la civilización, divagando entre una profunda sensación de desolación y el magnetismo onírico que posee la imagen.

01 septiembre, 2018

Regatas en Argenteuil, Monet



Claude Monet. 1872, Óleo sobre lienzo, 48x75 cm. París, Museo d’Orsay.

En 1871 Monet se establece en la ciudad francesa de Argenteuil, gracias a la ayuda financiera de su amigo Manet. Su estancia supondrá la etapa más activa y fecunda de la vida del pintor, a quien le acompañarán otros impresionistas como Renoir, Sisley o Pissarro, con los que en alguna ocasión, compartirá la misma temática en sus obras.

Las Regatas de Argenteuil es una de las primeras que realiza, fechada en 1872. En ella ofrece una visión paisajística llena de luz y color, donde técnicamente se encuentra muy lejos del convencional detalle figurativo de la época. Monet se centra en masas de colores contrapuestas, fragmentadas y bien definidas, donde blancos, naranjas, verdes y azules se disponen a golpe de espátula. Una composición en la que no hay nada descrito minuciosamente, pero que ejerce sobre el espectador un fuerte impacto emocional.

Serían varias las versiones que el artista realizaría de las regatas durante su estancia en Argenteuil, con la clara intención de estudiar la variación de los colores según las condiciones lumínicas.